17 de marzo de 2012

La impotencia ante la muerte...

Esta tarde, durante mi jornada de entrenamiento en el gimnasio, he vivido un momento algo más que incómodo.

Durante el entrenamiento, un hombre de unos cincuenta años, se ha caído desmallado mientras andaba en la cinta. En principio y, ante el susto inicial, parecía tan solo un desmayo de una bajada de tensión. Por desgracia y, tras avisar a los monitores, el hombre que estaba en el suelo no respiraba y tenía un pulso muy débil.
Mientras  uno de los monitores llamaba a la ambulancia uno de los compañeros de gimnasio, que es enfermero, rápidamente se ha puesto a atender al hombre.

A los diez minutos el equipo médico ya había llegado; el resto, tan solo podíamos mirar mientras el personal de la ambulancia actuaba. Pasaban los minutos y veíamos como ponían una vía, inyecciones,  masajes cardíacos, respiración forzada... Un segundo equipo médico llegaba y poco a poco veíamos como el semblante del personal médico se tornaba en resignación.
Después de 40 minutos, el personal dio como terminada su actuación, certificando la muerte del hombre que yacía junto a la cinta, que había pisado por primera vez hacía menos de una hora, ya que era su primer día en el gimnasio.

En ese momento, hubo una sensación compartida, silencio incómodo, miradas perdidas... 

De camino al vestuario me crucé con una monitora envuelta en lágrimas, con la mujer e hija del fallecido... Y una sensación aún más profunda de impotencia y tristeza se cernía sobre mí.

En el vestuario, solo se cruzaban miradas de tristeza e impotencia de gente que casi no se conoce, pero que buscaban unas a las otras, como intentando encontrar consuelo en el dolor compartido de alguien al que no conoces. Es curioso lo que causa la empatía entre extraños ante un hecho así.

En esta entrada sólo pretendía exponer lo ocurrido y mis sensaciones ante tal hecho, para desahogarme y sentirme, de alguna forma, liberado de la tragedia vivida.

Siempre he pensado que el trabajo de todas las personas que se dedican a la medicina, tiene muchísimo mérito, pero ver de cerca a lo que se tienen que enfrentar día a día y, que por desgracia, no siempre tiene un "final feliz", como a ocurrido hoy. Me hace valorar aún más el aplomo y valentía de estos profesionales.
Por ello, si alguno de los que leéis esto, sois uno de esos valientes, ¡Gracias!

10 de marzo de 2012

Restauración e instalación de escape TurboKit

Por navidades, me autorregalé unas piezas de desguace de la moto. Entre ellas, una colector de escape y silencioso de la marca turbokit, específico y homologado para la RoadWin.









Hay que decir que la línea de escape no se encontraba en muy buen estado, por lo que decidí dedicarle algunos ratos libres para su restauración, tanto interior como exterior.













Tras mucha, mucha lija, el tubo de escape y sus diferentes partes fueron tomando de nuevo el brillo y color de acero inoxidable que nunca debieron de perder.

































































Como el escape, era evidente, que había sufrido alguna caída, con toda la paciencia del mundo y a base de lima y lija,   intenté disimular lo mejor posible los rozones y arañazos que tenía. Además de enderezar la pletina del soporte.














Decidí cambiar la tornillería por tornillos de acero inoxidable, que los originales estaban en un estado lamentable.






Aprovechando que estaba totalmente desarmado, cambié la fibra, ya que el paquete de 40x100cm sólo cuesta 7€ y así es como si estrenara silencioso.







Para la parte del silencioso, compré el fantástico vinilo de 3M Di-noc serie 1080, que aguanta de -60ºC a 97ºC; por lo que lo hace perfecto para forrar esta parte y darle un aire más moderno, además de simular los arañazos sobre el aluminio.






























Aprovechando un resto de vinilo, forré la tija para evitar el roce del llavero. No quedó muy bien porque en el garaje no hay mucha luz y el cutter no era lo mejor del mudo. Para la siguiente vez ya quedará mejor xD



Este domingo pasado, por fin llegó el momento de instalarlo en la RoadWin.







El cambio visual, más que positivo. El sonido, infinitamente mejor que la lata de mejillones que lleva por escape de casa. El funcional sólo hay que ver el interior del original.



Para empezar la moto a adelgazado unos 6kg solo con el cambio de silencioso. Como el interior del TK es más hueco, la moto retiene algo menos, lo cual se agradece al hacer las reducciones.
Otro punto positivo es que no se calienta casi, después de andar con la moto, puedes tocar el silencioso sin quemarte, con el original no es buena idea si no quieres dejarte la mano como un churrasco.
Por último, el puntito de potencia que había perdido con el cambio de perfil del neumático trasero; lo he recuperado.

La ganancia de potencia, para mí, no es suficiente como para subirle a un piñón de 15 dientes y asegurarme el coger los 120km/h (tengo el piñón de segunda mano en el trastero), que es lo que suele hacer todo el mundo. Aún así es un cambio muy recomendable.