17 de junio de 2012

Pedales bajo el sol abrasador...

Ayer por la mañana salí a dar, lo que en principio, iba a ser un paseo. Ya que en las dos anteriores salidas por caminito de cabras me sentí con menos confianza encima de la montura.
Es una sensación un tanto extraña, tu cuerpo dice que te tires cuesta abajo sorteando piedras y trialeras, que cruces un corte en el camino o cualquier otro obstáculo; mientras que tu mente dice, no lo hagas, te vas a caer, no vas a ser capaz. Y al final frenas. Es todo mental, a si que hay que superarlo poco a poco volviendo a tener confianza en que cosas puedo hacer; y se que puedo porque ya les he hecho con anterioridad.


La ruta que elegí es una de mis favoritas, kilómetros de subidas y bajadas en repechos sin descanso alguno, que te obligan a ir del plato pequeño al grande en pocos metros. La ruta del endomondo no es exactamente la que seguí, ya que el caprichoso programita se quedó colgado y he recuperado los tracks de otra parecida, pero con los datos totales del polar.


Hacia más de medio año que no la hacía y me di cuenta como se han ido degradando los caminos, están cada día peor. Las lluvias de los últimos años han ido formando gargantas en el camino que, en algunos casos, son de más de 40cm. En algunas cuestas, ya no existe arena, sólo queda roca y unas correnteras que da miedo meterse por ellas.

Los primeros 20km, aproximadamente, con algún sustillo cuando la bici se va por un mal bote con una piedra o por arena de río suelta; me hicieron llegar al pueblo de Gerena. Momento de rescatar uno de los geles que compré en el decathlon hace mil años y, descubrir que las barritas que llevaba estaban caducadas desde el 2011. Tras tomarme uno de los geles y estar apunto de vomitar (no vuelvo a comprar nada de nutrición de las marcas del decathlon) tocaba decidir por dónde proseguir la ruta. 
Estoy convencido que no lo pensé lo suficiente. Pero me decanté por ir hasta Aznalcollar y volver por parte del Corredor Verde del Guadiamar; animado porque corría un poco de viento fresco, no hacía excesivo calor  y, pese a estar cansando por el día anterior (30km de bici, 1 hora de Body Pump y 3km de running) me encontraba con fuerzas.

Tras adentrarme en el Corredor Verde del Guadiamar y haber dejado atrás Aznalcollar, el viento cesó y el calor empezó apretar y mucho. Por si esto no era suficiente, me doy cuenta de que me estoy quedando sin agua en la mochila. Se presentan kilómetros muy duros por delante, a si que decido bajar el ritmo y me tomo un descansito para disfrutar de las vistas.


Con la mente puesta en llegar al primer pueblo que me he de encontrar, Albaida del Aljarafe; me pongo en ruta de nuevo. Descubro que después de 3 años, aún non han arreglado el puente que destruyó una tromba de agua y, que los caminos, en muchos sitios han desaparecido o están impracticables, teniendo que ir campo a través. La ruta cada vez se iba poniendo más y más interesante, con el sol abrasador sobre mis hombros y sin dar un respiro.

Después de escalar hasta Albaida, la llegada al pueblo es una cuesta larga y que va ganando en dureza con el paso de los kilómetros; el terreno da un respiro con una falso llano con una pendiente negativa muy, muy suave, pero suficiente para dar un respiro a mis piernas. A estas alturas ya no tenía agua en la mochila, pero ya tenía fijado mi objetivo, un bar de polígono en el que se desayuna que da gusto, por lo que se debe de almorzar igual de bien.


Una vez que llego al mencionado bar y cojo sitio para mí y mi montura, me tomo un respiro con un Aquarius fresquito (el primero de tres) y decido comer algo para reponer fuerzas y poder llegar hasta mi casa.




Las tapitas me supieron a gloria, al igual que el Aquarius fresquio y el descanso a la sombra.
Con fuerzas renovadas y 3 litros de agua fresca en la mochila, tocaba emprender el camino.

Tras salir del pueblo de Olivares, camino de Salteras, y pensando en tener que llegar hasta Valencina de la Concepción, recordé que de la carretera salía un camino con una cuesta abajo de impresión y así recortar la vuelta a casa 20km. Con el calor que hacía era la mejor opción a si que, no me lo pensé y tomé el atajo.

Tras una leve bajada y larga subida, llegaba al punto más alto, dónde empieza una cuesta impresionante. Descubro que el camino es casi impracticable y pensar que yo me he tirado por ahí sin tocar el freno a más de 60km/h... Ahora es muy distinto, el camino esta recorrido entero por dos torrenteras que, en ocasiones, cortan el camino, con una profundidad de hasta medio metro en los lugares más profundos, dejando un paso de menos de una cuarta. En dicha cuesta me vi obligado a parar dos veces para elegir por dónde continuar y cruzar la torrentera a pie. Tras llegar abajo, me dolían las manos, espalda y los pies por la tensión y exigencia del terreno.

El resto del camino, era ya bastante más fácil y mucho más corto de lo que pensaba antes de acordarme del atajo. 


Al final la ruta se saldó con 68km y con la piel al rojo vivo. Hoy me he levantado con la piel más roja aún y con ampollas; en la vida me he quemado de esta forma.


Creo que esto es un toque de atención para que siga con mis rutas nocturnas xD

Tengo que hacer una reseña sobre mi nuevo casco, un Catlike Sakana, comprado de oferta y que sustituye a mi viejo Giro Havoc. Por regla general, en una ruta con tanto calor, uno se acuerda de lo incómodo que puede llegar a ser el casco y del calor que este da. Pues con el Sakana, sólo puedo decir que no sólo es cómodo, no te enteras de que lo llevas puesto, sino que además es mucho más ventilado que el Havo. Creo que esta va a ser mi nueva marca favorita de cascos, además, "made in Spain", que para mí también es algo a tener en cuenta.

2 comentarios:

Juan Gabriel (Nenuquin77) dijo...

Muy buena crónica compañero!!!
Vaya festín que te diste en el bar, así es como se cogen fuerzas pero tb luego da pereza ponerse a dar pedales, jejeje.
Para la piel ya sabes, cremita y más cremita!!!

..::Balfonek::.. dijo...

Ya ves las "tapitas" que se gastan por aquí, si le llego a pedir un plato o una ración comemos todo el bar.
Ando a ver si localizo una buena crema que no se vaya con el sudor, porque esto no me vuelve a pasar.