20 de septiembre de 2012

Y se acabó el verano

A estas alturas ya se puede decir que a finalizado el verano; en mi caso un verano atípico en cuanto a vacaciones.
Desde hace ya mucho, muchos años, asisto puntualmente a mi cita con el evento llamado "Campus Party". Este año, después de un amago de celebración y tomadura de pelo a todos los campuseros (forma con la que se describe a todos sus asistentes); decidieron cancelar la cita de este año. 
En su lugar se iba a celebrar la llamada "Campus Party Europa" en la ciudad de Berlín. Tras ser invitado a la misma, existía un "pero". El viaje habría que hacerlo autobús; si queréis hacer cuentas de cuantas horas o días hacen falta para el trayecto.
A este hecho, le sumamos que, por primera vez, me obligaron a cogerme vacaciones dos semanas en agosto; a si que mis planes "campuseros" se vieron truncados.

Visto que este año no iba a ser un verano al uso; decidí realizar dos escapadas, una de relax y otra para visitar a la familia y a los amigos abulenses; que por otra parte ya iba siendo hora.

Mis minivacaciones fueron de tan solo dos noches, pero intenté aprovecharlas al máximo.
El viaje fue a Algeciras y Tarifa, una zona preciosa para visitar en cualquier época del año y más aún en verano.

Haciendo noche en Algeciras, el primer día tocó una caminata por el litoral de Algeciras, desde el puerto hasta la playa de Getares.







En Algeciras me sorprendió la dejadez y suciedad de la ciudad en general, aunque lo peor aún estaba por llegar.


Entre tanta dejadez, me sorprendió esta vieja Ducati...



Nada más entrar al Parque Natural del Estrecho, por un acceso ya en desuso y totalmente abandonado, me daba una idea de lo que me iba a encontrar.



Lo que más me llamó la atención es una cala de difícil acceso, en la que era más un vertedero que una cala en sí; nada más hay que observar las fotos.




También e dejar claro, que las vistas, salvando lo ya dicho, eran espectaculares.


Siguiendo la ruta hasta la playa de destino, me encontré sorprendido por un fuego a pie de la carretera, por que tuve que desviarme para poder acceder a la playa.


En esta, para recuperar fuerzas, cayeron 4 refresquitos y buen helado que supieron a gloria.


Tras dar un paseo por la playa y disfrutar de la frescura de sus aguas, era hora de regresar al hotel, ya que al día siguiente esperaba un día completito.

El segundo día, tocaba ir hasta Tarifa; ya que tenía contratado un paseo en barco (por un regalo) para avistar cretáceos.


Pero lo primero era protegerse bien del sol, ya que con la caminata del día anterior, me abrasé el "cartón" de la cabeza...





Una vez preparado y con el modo "guiri ON", tocaba ir a comer. Menú fantástico y barato, por lo que me iba gustando más Tarifa xD



Con las pilas recargadas, era hora de ir al puerto para coger el barquito para ir en busca de los cetáceos.

































































Como se puede observar, aproveché bien el viaje de 3 horas en barco para sacar fotos, no solo a las orcas, una solitaria tortuga y varios delfines comunes y listados; sino que intenté capturar la belleza de los paisajes e instantáneas que me brindo el viaje.











Después del viaje y, aún sin saberlo pero con la cámara de fotos con el sensor más que sucio; era hora de dar un paseo y visitar las calles de Tarifa.









Para terminar el día, que mejor que esperar a la puesta de sol en la playa que está bañada por el Atlántico.


Tras anochecer, ya sólo quedaba rematar el día con una cena degustando una parrillada de pescado antes de regresar a Algeciras para pasar mi úlitma noche de vacaciones.



El último día, en teoría era para pasar la mañana en la playa y regresar por la tarde-noche a casa; pero visto como amaneció el día en Algeciras y que hacía viento de levante, hubo cambio de planes mientras degustaba el último desayuno del buffet del hotel.


























Finalmente decidí regresar por la costa y así ir a visitar las ruinas romanas que se encuentran al pie de la playa de Bolonia. Sin duda alguna una playa con unas vistas espectaculares.



Aprovechando la mañana, decidí quedarme a comer en un chiringuito para después ir hasta Zahara de los atunes, a por el café de media tarde.



En Zahara de los Atunes, poco más que un paseo y un café; ya que poco tiene que ver el pueblo, aunque me quedo con la instantánea del anuncio del restaurante. Recordar, siempre hay que hacer las cosas con mucho amor xD

Desde aquí ya no quedaba más que dar por finalizadas mis minivacaciones veraniegas y poner rumbo a mi casa.

La última semana de agosto fui a visitar a la familia y amigos a Ávila, mi ciudad natal. Quedándome con las ganas de asistir al Mercado Medieval que se celebra el primer fin de semana de septiembre; ya que hace ocho años que no voy y me encanta.
La tónica de esta visita es ir corriendo para ver a todo el mundo, pues probablemente no vuelva por allí hasta el año que viene.

De esta forma a terminado mi verano atípico, con un sabor agridulce.

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