12 de octubre de 2015

Desde la cueva.

Cómo dije en la anterior entrada, el primer proyecto a retomar es el de la Yamaha SR 250, pero antes de comenzar a hablar de él, voy a poneros en situación con lo acontecido en mi lugar habitual de "cacharreo", es decir, la plaza de garaje comunitario del edifico donde vivo.
Algunos, ya habréis adivinado que en este emplazamiento, no puede traer ningún acontecimiento positivo. 

En este tiempo de inactividad, de vez en cuando bajaba a la plaza de garaje a echar un vistazo a las monturas, limpiar un poquito el polvo y asegurarme que todo estaba correcto. 
Todo ha sido tal y como lo cuento, hasta que hace unos meses. En una de mis visitas rutinarias, veo que algún vecino mal nacido, le molesta mucho que tenga en mi plaza de garaje las monturas y ha descargado parte de su enfado contra ellas. En la Suzuki Bandit, hizo unos arañazos al depósito - típicos de una llave - y en la Yamaha SR decidió clavar algo punzante en la rueda delantera, produciendo el consiguiente pinchazo. Espero que este personaje se haya quedado desfogado.
Como era de esperar, nadie sabe nada de lo ocurrido.

Con este panorama y viendo que lo que me queda a partir de ahora, es que cada vez que desmonte algo tenga la incertidumbre de si se lo van a "llevar prestado" o a destrozar; y junto a lo que ya tenía asumido, que es la incomodidad de tener que trasladar piezas y herramientas cada día que vaya a trabajar en la montura. Me dan una respuesta lógica, buscar un sitio dónde poder realizar el trabajo cerrado con llave.


Aquí empezó la búsqueda de mi "man cave" - como dicen en el extranjero -, eso sí, no os penséis que mis aspiraciones son muchas, pues después de una búsqueda rápida por Internet, me quedó claro que los alquileres están por las nubes.

Como uno de los requisitos es que estuviera en un sitio cercano a mi trabajo o a mi domicilio, recurrí a lo más sencillo, preguntar. Y la causalidad quiso que a la primera persona a la que pregunté, tenía un trastero cerrado, con acceso directo desde un garaje, clausurado desde hace más de una década y, lo mejor, a escasos minutos de mi domicilio. El trastero en cuestión no es demasiado grande, pero justo para cubrir mis necesidades, con una toma de luz y agua accesible en el garaje.
Después de llegar a un acuerdo económico, más que justo después de ver los precios medios de la zona, tocaba lo más duro, limpiar la cueva. Esto último fue una de las claves para conseguir un buen precio xD


Tras limpiar los techos y paredes de telarañas negras como el carbón y sacar tres sacos de basura, de lo que se podía recoger con la mano, era hora de empezar a limpiar el suelo de lo que era una mezcla indescriptible de... 


Sí, de "mierda" en todo su esplendor.

Con el espacio ya vacío, a excepción de una puerta de metal del dueño que no podía sacar, era hora de hacer más "habitable" el espacio. Lo primero era realizar una mesa de trabajo y organizar el espacio para poder trabajar.



Aprovechando que en mi trabajo había una gran cantidad de embalajes de madera en una cuba para tirar, yo les he dado otro uso más práctico.


Con el metro en la mano, la sierra de calar, un martillo y unas tenazas era hora de ponerse manos a la obra.


Lo primero era realizar una mesa de trabajo que se adaptara, tanto al espacio del que dispongo como al material que tenía disponible. Además de destinar el espacio correspondiente para poder trabajar en la montura correspondiente.


Para rematar la mesa, decidí comprar un par de caballetes regulables en altura, muy cómodos y baratos, ya que en la parte inferior se puede usar para almacenar alguna cosilla sin que esté tirada en el suelo.


Tan sólo quedaba fabricar algo para poderme sentar y usarlo como mesita auxiliar cuando me haga falta; a si que con los retales que me habían sobrado de la mesa, me puse manos a la obra.


Lo cierto es que por servir, sirve hasta de "lavabo", junto a un cubo y una garrafa de agua xD


Ahora ya si que estaba el espacio listo para empezar a trabajar en él.




Por lo que era hora de empezar a trasladar herramientas y piezas y ver como lo iba acoplando todo, para no quedarme sin espacio de trabajo.




Una vez todo colocado y acoplado, ya faltaba menos para comenzar la tarea real; ahora ya si que parece un lugar de trabajo, mi "Man Cave" modesta y particular.


Y de repente, una colaboración altruista de mi nuevo compañero de taller, un flamante - y ruidoso - ventilador para sofocar el calor que hace dentro de la cueva. La verdad que no podía venir mejor  - gracias M. Perea -.


Llegados a este punto, toca desempolvar el bloc de notas del proyecto de la Yamaha SR y trasladar la montura a su mesa de operaciones.

Con la promesa de volver pronto por aquí, os dejo por hoy.



Saludos desde la cueva.

*PD: Perdón por la calidad de algunas fotos, pero la cámara del Moto E es una basura.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que buenos ratos os esperan en vuestra cueva...