19 de marzo de 2016

Piano, piano...


Para variar, voy avanzando poco a poco, porque el intentar hacer bien las cosas conlleva más tiempo de lo que me gustaría. Y la verdad, uno no siempre tiene todo el tiempo que quisiera para dedicarle a estos pequeños placeres del "cacharreo". Pero procuro hacer una escapadita a la cueva cuando puedo.
Como hace mucho que no cuento las cosillas que he ido haciendo en este tiempo, tres meses ya, tengo muchos "poquitos" que ir comentando.
A si que voy a intentar que tenga algo de sentido y no "espetar" fotografías sin más.

Uno de los trabajos que dejé a medias en la última entrada fueron los guardabarros y sus soportes. Que aunque estaban ya doblados, faltaba ver como anclarlos y cortar el trasero a su medida definitiva.






Después de un buen rato sacando viruta, ya tenía listo los ojales para los tirantes delanteros y los soportes traseros.




Antes de seguir, mejor comprobar que todo está en su sitio y que no roza nada, que no vamos sobrados de espacio.





Después de realizar las uniones con soldadura fuerte, ya tenemos las piezas casi listas.




Y por último, vuelvo a montar todo en su sitio y compruebo que todo está como yo quería. Otra cosa más casi terminada. Que ya lo tendré que retomar más adelante para fijar los tirantes a los guardabarros.





En algún tiempo muerto de un fin de semana cualquiera, me puse a imprimar y pintar el velocímetro y el piloto trasero de un negro más "elegante" que ese cromadillo de mercadillo. 


Ya se verá el resultado del resto en su debido momento...


Aprovechando que ya tengo las nuevas "borriquetas", decidí calzar la moto decentemente (casi se me cae la moto en dos ocasiones) y desmontar los amortiguadores traseros, que ya no me hace falta tenerlos molestando.



Como no, me topé con algún que otro "problemilla", como que algún "tuercebotas" metió una terraja de M8 de paso 1.25 - estándar - en lugar de buscar una tuerca original de M8 de paso 1mm. El resultado es que se han cargado media rosca. Ya llegaremos al punto de repararlo, que ahora no es su turno - otra cosa más a la lista -.



Como se puede ver, no sólo los amortiguadores estaban en mal estado. Podéis ver la diferencia de las gomas nuevas y de la "inexistencia" de las viejas.


Y por fin podemos trabajar de una forma más segura y cómoda.


Una de las últimas cosas que mostré fue sobre el cubrecadenas, partiendo de la idea marcada, hasta el corte del mismo.



Como todo no iba a salir a la primera, tuve que modificar a golpe de martillo la cogida del guardacenas a la puntera del basculante. Como ya no me coincidía en su sitio el orificio original, pues tocó "cortar y pegar" y así dejar la zona bien reforzada con una chapa de acero inoxidable de 1 mm de espesor. Y después volver a plegar de nuevo para dejarlo en su sitio.



Con la sujeción ya solucionada, tocaba darle un poco de carácter y aligerar visualmente la pieza. A si que nada mejor que una broca escalonada y pasta de corte.


Con la pieza como un quesito de gruyere sólo queda coger la Dremel, un disco de corte y terminar el proceso.




Un poquito de lima y de cariño y ya tenemos el resultado final. Creo que queda mucho mejor que como es originalmente, pero qué voy a decir yo, ¿verdad?

El día que decidí reutilizar un manillar Rizoma de Ø30mm y las correspondientes torretas, no pensé que tendría que adaptar éstas para anclarlas a la tija original.





Como no podía ser de otra forma, toca mecanizar unos nuevos ejes para adaptarlos. Como casi todas las piezas que fabrico, éstas son de acero AISI304 - acero inoxidable para que duren de por vida -



Uno de los motivos principales de usar el manillar y las torretas, era para cambiar la posición un poco, con un agarre más ancho y manillar más plano, pero que se compensa con la subida de las torretas, como se puede apreciar.



Viendo como queda, la verdad,  me gusta y mucho. Además la posición es bastante cómoda con una buena apertura para ayudar a mi maltrecho hombro/espalda.


Aprovechando que me llegó el nuevo taburete - el que me regalaron venía abollado y hubo que cambiarlo -; después de montarlo y estrenarlo, mirando la moto  a ver que me contaba... Me contó algo.


Al motor le iba a faltar presencia todo en negro, a si que cogí un taco de lija y probé a ver como quedaría darle un poco de esa presencia que pedía. Y el resultado, en líneas generales, me gusta, a si que otro trabajito más para la lista.

Para no cansar, voy a ir terminando esta entrada  con una última cosilla más.
En el proceso del lijado de las aletas del motor, me di cuenta que el soporte superior del motor al tubo horizontal del chasis, estaba algo oxidado. Cierto es que se puede recuperar sin problemas, pero qué demonios, ¿qué estoy diciendo?


Buscamos un retal de chapa de acero inoxidable de 2mm, marcamos y a cotar con la segueta - y con la mano izquierda, qué locura -.


Después de taladrar los soportes y un buen rato dando forma con la lima adecuada - será por limas -...



Obtenemos el resultado de otra pieza más que no se va a ver. Pero yo sabré que están ahí.

Espero haberos dejado con buen sabor de boca después de tanto tiempo y con ganas de ver algún avance más. Prometo que la siguiente vez en publicar no será tan larga la espera.

Un saludo.

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